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jueves, 29 de enero de 2009

Diré al Señor

Diré yo a Jehová: Esperanza mía, y castillo mío; mi Dios, en quien confiaré. Salmo 91:2

Tus palabras de fe activan las promesas de Dios. ¿Qué le has dicho al Señor hoy? En otras palabras, ¿qué estás declarando que Dios hará en tu vida? En los siguientes versos de éste Salmo dice que "Él me cubrirá, me librará y me protegerá". Mira la conexión. "Yo diré" y "Él hará". ¡Que promesa tan maravillosa! Por otro lado si nosotros no decimos nada, nuestra fe no se activa, es como si leyeramos el pasaje de otra forma: "Yo no le digo al Señor y El no hace".

En 3 Juan 2 Dios nos dice que prepara todas las cosas para que tu prosperes y seas saludable. Tu puedes tomar la promesa y decir "Dios, tú dices que quieres que yo sea sanado. Tu dices que quieres que yo sea prosperado en todo. Entonces, yo te digo Señor "Tu eres mi refugio. Tu eres mi proveedor. Tu eres mi vengador. Tu eres mi Victoria"".

Recuerda, cuando tu empiezas a "decirle al Señor" tus palabras abren los archivos de tu fe y ellos abren la puerta para que Él se mueva hacia ti, hacia tu auxilio, hacia tus circunstancias.


Desde hoy y por siempre agradezcamos a nuestro Padre por salvarnos y redimirnos. Tomemos sus promesas para nuestra vida y declarémoslas. ¡Él es nuestro refugio! ¡Él es nuestra fortaleza! Podemos estar seguros de que nuestros resultados serán victoriosos.


jueves, 11 de diciembre de 2008

Recuperando sueños

Hace unas semas estuvimos participando del congreso internacional El Despertar de los Valientes, organizado por MIES y realizado en la Iglesia Coreana de Guatemala. Fue un congreso muy bendecido con palabra de aliento y de confirmación. Estuvieron compartiendo las plenarias, los apóstoles: Luis Tovar, Edwin Santiago y Basilio Patiño. Les comparto fotografías del evento, bajo el título Cristonversando en el Despertar de los Valientes.
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“Jehová, en los cielos está tu misericordia; tu fidelidad llega hasta el firmamento”. Salmo 36:5.

Todos esos sueños que tuvimos algún día, las metas que nos trazamos cada año y los objetivos que vienen a nuestra mente cada fin de año, no son casualidades: son parte del PROPÓSITO que Dios puso en nosotros cuando nos creó, porque el pone tanto el querer como el hacer. Esta es la parte del año clave para retomar todos esos sueños, metas y objetivos, recordarlos, escribirlos y confesarlos y declararlos porque Dios es fiel y él responderá con oportunidades, caminos abiertos y circunstancias favorables para que cumplamos cada uno de los sueños que hemos tenido para nuestra vida, nuestra familia y nuestra sociedad.

Este es el momento justo para decirle ¡Sí! a las bendiciones del amor de Dios para nuestras vidas. Este es el momento en que de vemos escribir la visión de n
uestra vida, declararla, ponerla en lugar visible y “encomendarla a Jehová…confiando en él y él hará” (Salmo 37:5).

Para Dios no hay sorpresas. La crisis económica no es una sorpresa. La crisis moral no es una sorpresa. La pérdida de valores no es una sorpresa. Pero tengo una sorpresa para ti: ¡Tú fuiste creado para vivir en ésta época con un propósito claro! Tú fuiste diseñado para ser la respuesta que muchas personas están esperando. Tú fuiste creado para impactar en tu círculo de influencia. Tú fuiste creado para hacer algo valioso con tu vida. Dios es fiel y espera tu fidelidad. Sacúdete la negatividad, sacúdete el temor, sigue avanzando, éste es el momento ideal para que retomes el control de tu vida, de tus circunstancias, de tus metas. Deja de sobrevivir y ¡VIVE! Ve tras tu misión personal, ve a conquistar tus sueños, ve a bendecir a todos los que se crucen en tu camino con tu decisión, tu compromiso y tu valentía. ¡Dios es fiel y el hará!


Ya no s
igas luchando con tus fuerzas, con tus recursos, con tus conocimientos, con tu profesión ¡llegó la hora de confiar! Ve a conquistar cada día, tú ya estás listo, estás equipado con la misma vida e inteligencia de Dios, pon a funcionar los recursos infinitos que él te ha dado. En este proceso no estás solo, estás acompañado y respaldado por aquél que nunca ha perdido una batalla, el que es vencedor y el que entrega en tu mano la victoria: ¡Cristo está contigo!

Tú eres merecedor de
hacer realidad tus sueños. Tú mereces el éxito. Tú mereces ser contado entre los triunfadores. Por ti hace más de 2,000 años Jesús vino a esta tierra, para conocerte, para sentir lo que tú sientes, para sentir hambre, para sentir sed… para rescatarte y hacerte hijo de Dios, y con ello heredero del reino.

“Ahora, pues, no temas… haré contigo como tú digas…” Rut 3:11

jueves, 27 de noviembre de 2008

Finalmente libre

El jueves recién pasado fuí invitado a participar como conferencista en la inaguración de la Red de Empresarios y Profesionales de ministerio Dios de Pactos, en donde compartimos el tema: Secretos y Estrategias para impulsarte al siguiente nivel. Fue una noche muy bendecida y desde aquí deseo expresar mi gratitud a los organizadores por haberme invitado. Que Dios siga bendiciendo sus esfuerzos para ¡impulsarnos al siguiente nivel!

Más fotografías del envento en la columna al lado derecho bajo el título Cristonversando en REP


La libertad es el descubrimiento de la verdad acerca de nosotros mismos. La verdad trae libertad. La verdadera libertad nos libera para llegar a ser todo aquello para lo que fuimos creados. Nos da libertad para trabajar dentro de las leyes de la vida. Bajo la esclavitud estamos bajo la ley de otro. El látigo se utiliza para hacer cumplir la ley. Pero cuando uno entra en la libertad, debe obedecer leyes Internas.

La presión consiste en mantener estas leyes por sí mismo. La libertad es disciplina autoimpuesta. Esta es la verdad de la vida en libertad. Elegir libremente nuestras propias leyes para la vida, y vivir con las consecuencias de nuestras decisiones. La libertad consiste en hacerse responsable de la propia vida. Diseñar nuestro destino y decidir nuestras consecuencias. Veamos un poco más en detalle los principios de la libertad:

1. En la libertad es uno el jefe, trabaje o no para otros. En la libertad no podemos culpar a nadie por nuestras victorias o errores, más que a nosotros mismos. Quizá hayan pasado tres generaciones desde que nuestra familia obtuvo la libertad de la esclavitud, pero si seguimos culpando a nuestra cultura por los problemas, todavía no somos verdaderamente libres. Esto es lo que dice Santiago: "Así hablad, y así haced, como los que habéis de ser juzgados por la ley de la libertad" (2: 12).

2. La libertad exige más trabajo que la esclavitud. Otra notable diferencia entre la libertad y la esclavitud es que la libertad exige más trabajo que la esclavitud. No parece tener sentido ¿verdad? El faraón oprimía a los israelitas. Los obligaba a trabajar, a levantarse temprano, a trabajar duro e ir a dormir tarde. Se les pegaba si trabajaban lentamente, se les pateaba y escupía si se rebelaban. Era un trabajo duro y cruel.

Pero cuando nos detenemos a pensar en ello, la libertad exige más trabajo que la esclavitud. ¿Por qué? Porque jamás calificaremos para la libertad si no somos industriosos. Cuando buscamos la voluntad de Dios en el desierto, Él administrará nuestros talentos y nos enviará a utilizarlos frente a los habitantes de la tierra prometida. Debemos tomar la tierra, y eso implica TRABAJO. Ya no hay milagros instantáneos en Canaán. Del otro lado del Jordán debemos aprender cómo ayunar y orar para ser parte del milagro. Debemos ordeñar la vaca y recoger la miel para disfrutar de la leche y la miel de Canaán. Es allí donde Cristo nos dará la alforja y la capacidad de trabajar para llenarla con dinero. Debemos trabajar duro y quizá hasta fracasar alguna vez antes de lograr el éxito. Administración. Administración. Jamás olvide la porción de las Escrituras que cambiará su. Está en el libro de Proverbios: "El que labra su tierra se saciará de pan; mas el que sigue a los ociosos se llenará de pobreza" (28:19).

3. La libertad requiere de más responsabilidad que la esclavitud.

Los errores que cometemos en el desierto pueden llegar a destruirnos si los cometemos en Canaán. Los requisitos de la responsabilidad son mucho más altos en Canaán.

4. La libertad impone la necesidad de control más que la esclavitud.

Pensamos en la esclavitud como en un estilo de vida en que alguien domina y controla a otros. Pero la libertad impone la necesidad de un control aún mayor. Hay una forma de esclavitud de la que uno puede librarse, el tipo de esclavitud como el que vivieron los israelitas en Egipto. Sin embargo, hay también una esclavitud que nos imponemos a nosotros mismos por medio de nuestras decisiones irresponsables. Así que, a causa de las implicancias eternas que nuestras decisiones pueden tener sobre nosotros y los demás, cada día, este principio de libertad declara la necesidad de que nos controlemos internamente. El gran apóstol Pablo, iniciador de muchas de las primeras iglesias, lo menciona en 1 Corintios 6:12, al escribir: "Todas las cosas me son lícitas, mas no todas convienen; todas las cosas me son lícitas, mas yo no me dejaré dominar de ninguna". Creo que Dios nos exigirá rendir cuentas de todo lo que hagamos a partir de ahora.

jueves, 4 de septiembre de 2008

Desafío: ¡¡combate la depresión!!

¿Quién se deprime? Todos, de tanto en tanto. Podemos definir la depresión como un estado mental negativo que causa un cambio en tu humor o en tu conducta y en casos severos, un cambio en tu organismo. La depresión es lo opuesto a ser feliz. La depresión lo cubre todo, desde la tristeza por algo menor, hasta la depresión severa. Las cinco principales causas de la depresión son:

· Desilusión externa.

· Falta de autoestima.

· Comparación injusta.

· Objetivos imposibles de cumplir.

· Un desorden funcional biológico.

Aquí te proponemos seis pasos para derrotar la depresión:

1. Ataca tu problema con el poder del Evangelio. En Filipenses 4:13, Pablo escribió: “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece”. Un cristiano que vive deprimido continuamente, se deprime porque elige deprimirse, a menos que sufra de un desequilibrio químico. Este cristiano rechaza los principios de Dios al negarse a la vida llena del Espíritu, que se evidencia en amor, gozo y paz.

2. Dedica tiempo a meditar la Palabra de Dios. ¿Quién controla su mente, el Espíritu Santo o Hollywood? Su mente es como una fantástica computadora. Cuando mira cuarenta horas de sexo y violencia en la televisión, allí está entrado basura. Toda esa basura vuelve a salir. Y el Espíritu Santo no puede vivir en un basurero. David escribió en el Salmo 1:2: “En la ley de Jehová está su delicia, y en su ley medita de día y de noche”. Si quiere la felicidad de Dios, necesita tener la santidad de Dios.

3. Líbrate de los rencores cada día. La Biblia nos dice: “Si están enojados, no pequen alimentando su rencor. No permitan que el sol se ponga estando aún enojados; venzan al enojo” (Efesios 4:26). La armonía en la familia es esencial para su salud espiritual y mental. Por desgracia, los conflictos familiares irresueltos pueden durar para siempre.

4. Decídete a ser entusiasta. Todos tenemos el potencial para ser entusiastas. La palabra entusiasmo proviene del griego “en” (en), y “theos” (Dios). En Dios. Algunas personas interpretan esta palabra como “estar inspirado por Dios, estar poseído por Dios”. Dios pone entusiasmo en cada ser humano. Es imposible creer en la Biblia y ser pesimista. Si pierdes tu entusiasmo, le das la espalda a tu legado divino. El entusiasmo atrae a las personas y al éxito; la depresión los aleja a ambos.

5. Pasa tiempo cada semana con cristianos comprometidos. Proverbios 13:20 dice: “El que anda con sabios, sabio será; mas el que se junta con necios será quebrantado”. La verdad es que uno se vuelve como sus amigos y su familia; lo quiera o no.

6. Has algo bueno por una persona especial cada semana. A veces la depresión puede estar causada por concentrarnos demasiado en nosotros mismos y en nuestros problemas. En lugar de esto, debemos pasar tiempo pensando en los demás. La Biblia dice: “Dad, y se os dará” (Lucas 6:38). Un acto de amor (tu tiempo, flores, una tarjeta o galletas hechas en casa) enriquecerá la vida de otra persona y le hará feliz a usted.