domingo, 3 de octubre de 2010
Conquista tus sueños
Una de las claves para ver que tus sueños se hagan realidad es ver lo que sucederá en el primer ojo de tu mente. Uno de los más grandes jugadores de béisbol de nuestro tiempo dijo que durante todo el día se ve golpear la bola. Antes de que llegue hasta la base, visualiza conseguir un gran batazo. Él tiene esta imagen de éxito de sí mismo. Se ha visto exitoso en su interior y ahora lo está viviendo en el exterior.
Por supuesto, se necesita algo más que la visualización para ver nuestros sueños hacerse realidad. Se necesita la obediencia, la oración, y tiene que ser parte del plan de Dios para nuestras vidas. Pero lo que estoy diciendo es que si te ves en tu interior obteniendo el resultado que deseas, si te ves obteniendo lo mejor, ya sano y prosperado, estas imágenes se establecerán en el fondo de tu vida y le darán la guía para su realización. Cuando tu mente está de acuerdo con la Palabra de Dios, tus imágnes de éxito serán la guía de tu vida. ¡Tendrás una fuerza sobrenatural y el poder de ver que tus sueños y tus deseos se harán realidad en tu vida!
jueves, 7 de mayo de 2009
4 Llaves para la victoria
Tenemos la extraordinaria promesa de lograr todo lo que nos propongamos, no importando que circunstancias se estén viviendo a nuestro alrededor. Hoy comparto las cuatro llaves que nos llevarán de logro en logro, de victoria en victoria.
Estas cuatro llaves trabajan como una combinación, no puedes usar la 1 y la 3 y desechar la 2 ó la 4. Trabajan en conjunto. Son un todo. Trabajan sinérgicamente. Tienen el poder de trabajar para ti y hacerte trabajar por lo que deseas.
Llave 1) Fijar un objetivo claro.
“La fe es la certeza…”. Debes aferrarte a tus deseos. Debes tener un objetivo claro, y mirarlo como si estuviera muy cerca de ti. La certeza tiene que llenar por completo tu corazón y tu imaginación. Si tú tienes un objetivo claro (cuándo, dónde, características, etc.) entonces el Espíritu Santo obrará según la magnitud del mismo. Debes ser muy específico con lo que quieres lograr u obtener.
Llave 2) Visualizar claramente el resultado.
“La fe es la certeza de lo que se espera.”. Si no puedes visualizar el resultado de tu objetivo, no traspasará la línea de los sueños y nunca se transformará en su equivalente físico. Cuando visualizas tu resultado, equivale a que tienes claro que quieres que el Señor haga por ti. Recibe en tu corazón la visión de lo que esperas y piensa que la visión es una realidad. Sueña y agradece al Señor por esta nueva realidad. Es necesario que tengas un deseo ardiente por alcanzar tus objetivos, tus sueños. ¡Dios responde a los sueños! “Deléitate asimismo en Jehová, y él te concederá las peticiones de tu corazón” (Salmo 37:4).
Llave 3) Orar con intensidad hasta obtener la “certeza”.
“La fe es la certeza”. Tienes que contar con la seguridad de que así será, de que así es. Debes tener la seguridad de que la visión se cumplirá, que la visión es real. Debes orar para que tu fe aumente hasta convertirse en “certeza”.
Llave 4) Confesar. Cuando confiesas con tu boca, harás fluir el enorme poder la fe. Este es un principio de Dios, debes confesar y proclamar todo lo que quieres. Porque si no dudas “lo que digas te será hecho” (Marcos 11:23-24).
jueves, 8 de enero de 2009
Un día a la vez
Lo que significa que todo tiene una razón de ser, nada ocurre por accidente, siempre hay una acción que antecede a otra y el resultado se produce de la unión de este cúmulo de acciones. No es casualidad que este sea un día de éxito y mañana de fracaso.
Es indispensable identificar lo más temprano posible a dónde se quiere llegar, para que toda acción se encamine hacia el objetivo que se pretende. El pensamiento y el deseo deben guiar la forma de actuar de cada uno. Si se tiene una dirección establecida es imposible perderse, tarde o temprano se llega a la meta, pero para que esto suceda, es indispensable tener claro lo que se quiere hacer, de lo contrario, será como caminar en un laberinto sin salida.
La tenacidad y la persistencia son dos piezas que siempre deben acompañar a un triunfador. Si llegaran a faltar, todos los sueños serían sólo ilusiones que alimentaron la mente de un ser humano algún día de su vida. Pero si están ahí, a diario, en poco tiempo formarán parte de una realidad que se derivó de la imaginación.
Un día comprende 24 horas que equivalen a 1440 minutos, en este lapso de tiempo se encuentran infinidad de oportunidades, las cuales hay que aprovechar para hacer de este período el más productivo de la existencia.
Así pues, para lograr tus grandes metas solo tienes que empezar por aprovechar un día a la vez. ¡Bien aprovechado!
jueves, 18 de diciembre de 2008
Más que 300
Hace unos días llegó a mis manos un folleto muy interesante titulado: Seminario Rockefeller, en donde se detallan tres principios básicos que utilizó este personaje tan conocido para amasar una gran fortuna. Hoy lo comparto con ustedes, estoy seguro que lo disfrutarán y será de gran beneficio como herramienta de preparación para nuestra visión de vida del próximo año. Pueden bajar el documento pdf a través del siguiente enlace:
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¿Recuerdan a Gedeón y sus 300? Extraordinaria enseñanza la que se nos da en Jueces 6-8. Con solo 300 hombres Gedeón logra extraordinarias victorias sobre ejércitos de gran número y maldad.
Antes de finalizar este año, tengo buenas noticias para todos nosotros: ¡tenemos más de 300! Sí, Dios nos ha concedido más de 300 soldados poderosos, dispuestos a batallar con nosotros hombro a hombro, dispuestos a dar su vida para que nosotros vivamos poderosamente, listos para entrar en batalla y conquistar grandes promesas para cada uno de nosotros, están preparados para dejar en el campo de batalla todo su potencial, toda su preparación, hasta el último signo de su palpitación.
Dios nos concede ahora más de 300 oportunidades para realizarnos, para conquistarnos, para transformarnos y para trascendernos. Estos más de 300 recursos que Dios pone en nuestras manos es una maravillosa oportunidad para soñar pero aún mejor para realizar nuestros sueños.
Dios llama a cada uno de nosotros y nos pone a cargo de éstos más de 300 valientes y poderosos, y nos dice que con ellos nos salvará y nos lo entregará todo en nuestras manos (Jueces 7:7), debemos ser "valientes y esforzados" y la victoria será nuestra.
jueves, 4 de diciembre de 2008
Un gran principio al final del año
Recuerdo la historia del hombre que compró un boleto para cruzar el atlántico en un barco, su deseo era abrirse puertas y trabajar en aquella nueva tierra que todos anhelaban; así, que luego de muchos esfuerzos completo el costo de su tiquete y subió al barco rumbo a América del norte, pasados varios días anhelaba probar de aquellas comidas que repartían en el restaurante del barco, pero, pensaba dentro de sí “no puedo, debe ser costosísimo” así que iba a su camarote y sacaba de una bolsa un pedazo duro de pan que había traído y con ello saciaba su hambre. Al terminar el duro viaje, bajaba por la escala, y el capitán del barco que estaba al final de ella estrechando la mano de aquellos que habían viajado con él, lo mira y le dice: “Mi Sr. Disculpe usted, han sido varios días de viaje y nunca lo vi a usted en el restaurante, sonrió aquel hombre y con un tono de voz bajo le dijo, la verdad, yo no traía dinero suficiente para uno de esos banquetes; el capitán con un rostro triste le respondió: ¡Oh! Mi Sr. Ya veo, pero el problema es que su tiquete incluía tomar de todos estos banquetes.
Identifica quien eres.
No eres un buscador de bendiciones, sino un ser que es resultado de un efecto interior, que te conlleva un modelo de vida diferente. La diferencia es así:
Buscadores de bendición:
- Dios hace un milagro por ti. - Dios hace un milagro por ti en un momento. - Dios lo hace para ti. Buscadores del Dios de bendición.
- Dios hace un milagro contigo. - Dios obra milagros en todo tiempo. - Tú obras juntamente con Dios a favor de otros.
Identifica el único plan en el que puedes moverte con Dios para prosperar.
Si el asunto de prosperar es el deseo de Dios, y él puede activar en mí la ley de productividad, entonces puedo entender que es un derecho legal en el mundo espiritual, así que lo único que necesito es hacer que esas leyes puedan trascender del mundo o dimensión espiritual al mundo físico.
La pregunta es: ¿Cómo? Porque posiblemente estoy caminando aunque siendo un hijo de Dios, como alguien que no puede experimentar la herencia de su padre, debido a su inocencia mental, o a su espíritu de esclavo. (Gal. 4.1-7).
En contabilidad empresarial existen activos inmovilizados y activos circulantes, entendamos esto de manera clara:
Activo Inmovilizado: Es el que está destinado, a permanecer estable en una empresa, y es lo que le permite a esta la actividad comercial que tenga.
Activo Circulante: Son las partidas del activo que se encuentran en continua transformación o producción.
Estas dos partes pueden compararse con aquello que Dios ha establecido para nuestra relación financiera con Él; como lo es el diezmo y la ofrenda así:
A.I.: Nuestro diezmo. El cual refleja nuestra integridad, fidelidad para con Dios, pues el hacerlo es obedecer el criterio de Dios.
A.C.: Nuestra ofrenda, siembras, refleja nuestra entrega, de allí que sea lo que nosotros consideramos o según nuestro criterio darle a Dios.
Queremos a un Dios que nos bendiga integralmente. ¿Pero, nosotros presentamos nuestra vida integralmente para Dios?
- Nosotros preguntamos ¿Donde está el Dios fiel que hace milagros?
- Y Dios de la misma manera se pregunta: ¿Dónde están esos hombres fieles para poder obrar yo mis milagros en ellos y a través de ellos?
jueves, 27 de noviembre de 2008
Finalmente libre
La presión consiste en mantener estas leyes por sí mismo. La libertad es disciplina autoimpuesta. Esta es la verdad de la vida en libertad. Elegir libremente nuestras propias leyes para la vida, y vivir con las consecuencias de nuestras decisiones. La libertad consiste en hacerse responsable de la propia vida. Diseñar nuestro destino y decidir nuestras consecuencias. Veamos un poco más en detalle los principios de la libertad:
1. En la libertad es uno el jefe, trabaje o no para otros. En la libertad no podemos culpar a nadie por nuestras victorias o errores, más que a nosotros mismos. Quizá hayan pasado tres generaciones desde que nuestra familia obtuvo la libertad de la esclavitud, pero si seguimos culpando a nuestra cultura por los problemas, todavía no somos verdaderamente libres. Esto es lo que dice Santiago: "Así hablad, y así haced, como los que habéis de ser juzgados por la ley de la libertad" (2: 12).
2. La libertad exige más trabajo que la esclavitud. Otra notable diferencia entre la libertad y la esclavitud es que la libertad exige más trabajo que la esclavitud. No parece tener sentido ¿verdad? El faraón oprimía a los israelitas. Los obligaba a trabajar, a levantarse temprano, a trabajar duro e ir a dormir tarde. Se les pegaba si trabajaban lentamente, se les pateaba y escupía si se rebelaban. Era un trabajo duro y cruel.
Pero cuando nos detenemos a pensar en ello, la libertad exige más trabajo que la esclavitud. ¿Por qué? Porque jamás calificaremos para la libertad si no somos industriosos. Cuando buscamos la voluntad de Dios en el desierto, Él administrará nuestros talentos y nos enviará a utilizarlos frente a los habitantes de la tierra prometida. Debemos tomar la tierra, y eso implica TRABAJO. Ya no hay milagros instantáneos en Canaán. Del otro lado del Jordán debemos aprender cómo ayunar y orar para ser parte del milagro. Debemos ordeñar la vaca y recoger la miel para disfrutar de la leche y la miel de Canaán. Es allí donde Cristo nos dará la alforja y la capacidad de trabajar para llenarla con dinero. Debemos trabajar duro y quizá hasta fracasar alguna vez antes de lograr el éxito. Administración. Administración. Jamás olvide la porción de las Escrituras que cambiará su. Está en el libro de Proverbios: "El que labra su tierra se saciará de pan; mas el que sigue a los ociosos se llenará de pobreza" (28:19).
3. La libertad requiere de más responsabilidad que la esclavitud.
Los errores que cometemos en el desierto pueden llegar a destruirnos si los cometemos en Canaán. Los requisitos de la responsabilidad son mucho más altos en Canaán.
4. La libertad impone la necesidad de control más que la esclavitud.
Pensamos en la esclavitud como en un estilo de vida en que alguien domina y controla a otros. Pero la libertad impone la necesidad de un control aún mayor. Hay una forma de esclavitud de la que uno puede librarse, el tipo de esclavitud como el que vivieron los israelitas en Egipto. Sin embargo, hay también una esclavitud que nos imponemos a nosotros mismos por medio de nuestras decisiones irresponsables. Así que, a causa de las implicancias eternas que nuestras decisiones pueden tener sobre nosotros y los demás, cada día, este principio de libertad declara la necesidad de que nos controlemos internamente. El gran apóstol Pablo, iniciador de muchas de las primeras iglesias, lo menciona en 1 Corintios 6:12, al escribir: "Todas las cosas me son lícitas, mas no todas convienen; todas las cosas me son lícitas, mas yo no me dejaré dominar de ninguna". Creo que Dios nos exigirá rendir cuentas de todo lo que hagamos a partir de ahora.
jueves, 20 de noviembre de 2008
Libertad a prueba
Estas tres pruebas incluyen las áreas de disciplina física, motivación y codicia. Estas son las áreas que Dios pone a prueba en el desierto para prepararnos antes del cruce del Jordán. Una vez que pasamos las tres, estamos listos para mojarnos los pies. Estas pruebas son necesarias porque quien no está acostumbrado al poder, es peligroso. Lo mismo vale para quien es orgulloso, o para quien no puede tomar posesión de su propio cuerpo, porque no es capaz de controlar sus apetitos. Estas personas son irresponsables y peligrosas, y no son dignas de confianza.
Las categorías de estas pruebas pueden denominarse de la siguiente manera:
1. Pruebas de apetito. 2. Pruebas de motivo, orgullo y fama. 3. Pruebas de codicia y poder.
1. Prueba de apetito
"Y vino a él el tentador, y le dijo: Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en pan" (Mateo 4:3).
Esta primera prueba era la tentación de la autogratificación y tiene que ver con nuestros tres apetitos básicos: alimento, bebida y sexo. Nadie es verdaderamente libre hasta que se ha disciplinado en las tres áreas. Permítame señalar que también fue la primera área de prueba para Israel en el desierto. Comenzaron a clamar por alimento: la autogratificación. Muy pronto olvidaron el milagro de las plagas y del Mar Rojo, para concentrarse en su propia gratificación. Una de las mayores responsabilidades de la libertad es la disciplina autoimpuesta que debemos tener en el área de nuestros apetitos: comida, bebida y sexo. La libertad exige autocontrol.
2. Prueba de motivo, orgullo y fama
"Entonces el diablo le llevó a la santa ciudad, y le puso sobre el pináculo del templo, y le dijo: Si eres Hijo de Dios, échate abajo; porque escrito está: A sus ángeles mandará acerca de ti, y, en sus manos te sostendrán, para que no tropieces con tu pie en piedra" (Mateo 4:5-6).
Esta prueba era la tentación de la fama instantánea y el éxito repentino. Si Jesús hubiera hecho esto habría sido famoso inmediatamente, Y miles de personas en el patio del templo habrían visto este milagro, y habrían creído en Él. Sin embargo, habría cancelado y obviado el proceso de formación de carácter y de crecimiento, necesarios para llegar a ser responsable para la libertad que Él poseía con el propósito de liberar a otros. Para ser verdaderamente libre, usted debe pasar por un proceso de desarrollo de carácter. El verdadero éxito nunca es inmediato ni instantáneo.
3. Prueba de codicia y poder
"Otra vez le llevó el diablo a un monte muy alto, y le mostró todos los reinos del mundo y la gloria de ellos, y le dijo: Todo esto te daré, si postrado me adorares. Entonces Jesús le dijo: Vete, Satanás, porque escrito está: Al Señor tu Dios adorarás, y a él solo servirás" (Mateo 4:8-10).
Cuando un hombre está libre de la necesidad de poder, califica para ejercer la autoridad. Así que esta tentación de poder y codicia era para probarlo, exigiendo el sacrificio de la integridad de Jesús y exigiendo su carácter, tentándolo con el poder.
Si no ha habido ángeles en su vida durante mucho tiempo, quizá sea porque no ha pasado pruebas últimamente. Los ángeles son enviados a ministrar a quienes han pasado con éxito una prueba del desierto.
jueves, 13 de noviembre de 2008
Eres Libre: ¡Avanza!
Ahora veamos esto con los ojos del creyente cristiano. Los cristianos viven y trabajan en el mundo real. No vivimos en una burbuja. Mira tu vida. ¿Has glorificado a Dios en tu trabajo? ¿Cuán exitoso ha sido tu viaje? ¿Tu experiencia de vida actual incluye la voluntad de cambiar lo que te separa de un viaje de solo un mes, a diferencia de otro que le llevará cuarenta años? ¿Vives en la tierra prometida del bienestar y el éxito que Dios nos ofrece? ¿O andas sin rumbo en el desierto de la mediocridad, sin visión de éxito alguno?
La parte más difícil para Moisés durante esos cuarenta años de camino hacia la Tierra Prometida ha de haber sido la realidad de saber que lo único que le impedía a Israel progresar, era la actitud de sus mentes. Lo que vemos y lo que oímos es poco comparado con lo que pensamos. Es el poder de la mente lo que puede hacer que un hombre o una mujer que comienzan como empleados rasos en una empresa lleguen a ocupar un puesto en la gerencia a tan solo cinco años de haber comenzado a trabajar allí. Es también el motivo por el que otro empleado seguirá marcando tarjeta de entrada y salida en el mismo puesto durante diez años. Uno marca tarjeta, y solo intenta sobrevivir. El otro mira hacia el futuro, al siguiente paso, busca excelencia y logros. Uno cree y concibe, el otro solamente oye.
El proceso de pensamiento en la mente humana cambia solamente cuando el operador concibe y cree lo que entra por sus ojos y oídos. La concepción debe suceder antes de que pueda haber un cambio real. Los matrimonios saben que aunque el acto sexual ocurra varias veces, el embarazo no se dará hasta tanto la mujer conciba. Y cualquier madre podrá decirle que cuando concibe un hijo, hay un cambio que se produce en su interior. Su fisiología cambia por completo: sus hormonas, su actitud, su humor y también la forma en que ve el futuro. Lo mismo vale para los empleados que reciben instrucción y órdenes de ejecutivos superiores. Cuando las verdades ejecutivas que sus líderes quieren impartir son concebidas en el corazón del empleado, allí ocurre el cambio. Ese empleado sobresaldrá, avanzará por la escalera empresarial y traerá honor a su profesión, una vez que conciba la verdad del éxito.
También vale esto para el que va a la iglesia y se sienta bajo la Palabra de Dios: finalmente concibe en su corazón la verdad de lo que oye. Ocurrirá un cambio. El creyente que concibe saldrá y honrará a Dios en su vida. Pero el creyente o el empleado que continuamente oye sin concebir, seguirá sentado con la misma actitud y los mismos problemas del desierto, sin aprovechar las oportunidades que se presentan. ¿Por qué? Porque esa es la voluntad de esta persona.
La vida cristiana es una decisión cotidiana. A veces pensamos: ¿No sería maravilloso si todas las mañanas Jesús entrara en mi dormitorio, me tomara del cuello de la camisa y me arrastrara con Él todo el día para que lo siguiera? ¿No sería hermoso, oh, Dios, si tú, en un instante, me mostraras la sabiduría de hacer lo que tú quieres que hagamos? La vida andaría sobre ruedas, y yo no tendría que tomarme el tiempo de leer tu Palabra, ni de orar todos los días.
Pero la vida no es así. De hecho, la afirmación de Jesús en las Escrituras dice: "Quien quiera seguirme, que me siga". La tierra prometida siempre está delante de nosotros, pero debemos querer avanzar hacia ella.
Eres libre: ¡Avanza!
jueves, 6 de noviembre de 2008
Libertad para cambiar
Muchos han sido condicionados para decir: "No puedo ser santo; soy un gusano que espera el cielo. Espero poder entrar, porque por cierto no puedo ser justo en la Tierra. ¿Qué comeremos esta noche en la prisión? No puedo ser yo mismo. No puedo ser liberado. No puedo ser sanado. No puedo ser libre".
Están tan acostumbrados a creer en esas mentiras, que cuando Dios les dice que son libres no pueden creerlo. Siguen sentados en su celda, oyendo la buena nueva de la libertad en el evangelio, pero sin creer lo que oyen.
Millones de personas están atadas por su pasado. Aunque se les han quitado las cadenas, siguen atadas por las mentiras del condicionamiento egipcio de que jamás podrán salir a caminar en libertad para disfrutar del fruto de su destino. La comodidad de que otros controlen su vida en la esclavitud es demasiado atractiva para muchas personas. Así que se quedan cerca del poste, muriendo de hambre. No ejercitan sus mentes y jamás llegan a conocer lo que hay más allá de las puertas de su cornada prisión.
El mensaje del Creador en este siglo XXI es: la obediencia exige la responsabilidad de salir de nuestra prisión. Hemos andado sin rumbo en el desierto, nombrando y clamando por las cosas durante ya mucho tiempo. Nuestro viaje gratis ha terminado. ¡Es hora de comenzar a trabajar!
Suena asombroso, pero lo único que Dios no podía hacer con los hebreos en el desierto era que cambiaran de mentalidad. Tampoco puede cambiar la nuestra. Nos inspirará con deseos justos y santos, pero Él no nos cambiará. Porque el único que puede cambiar mi mente soy yo mismo, el único que puede renovar su mente es usted mismo. Es por esto que Pablo escribió en su carta a la iglesia cristiana de Roma: "No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento" (Romanos 12:2).
jueves, 30 de octubre de 2008
Libertad, libertad, ¡Libertad!
La libertad es una responsabilidad que solo los valientes pueden aceptar y sobrellevar. Se da en nuestra mente cuando aceptamos nuestra responsabilidad de avanzar y permitir el re-acondicionamiento de nuestro pensamiento viejo, opresivo y encarcelador. Quienes no avanzan viajan en interminable círculo porque nada cambia de verdad hasta tanto cambie la mente.
La razón por la que Dios se negó a llevar a los israelitas directamente a Canaán después de su liberación, fue porque seguían mentalmente siendo esclavos de Egipto. Habían sido liberados de Egipto, pero todavía no eran libres. Así que Dios debió lidiar con sus mentes aunque sus cuerpos estaban ya libres de la opresión. Esta ilustración capta el principio que se aplica a las personas, las comunidades y las naciones: las condiciones determinan la conducta hasta que son interrumpidas por una fuerza externa.
No hay forma de entrar en la libertad sin soportar el peso de su responsabilidad. Si quieres ascender al puesto de gerente general, debes estar dispuesto a aceptar la responsabilidad de esta posición. El precio de la responsabilidad requiere de más tiempo, talento, energía, iniciativa y sustancia. El título es bueno; la paga, maravillosa; pero la carga laboral es siete veces mayor. Tienes que estar allí antes que todos los demás, y serás el último en dejar la oficina. Si algo sale mal, te llamarán a ti, de día o de noche. Si el caño de agua se rompe a las 03:00, recibirás una llamada de teléfono. El día de trabajo de 09:00 a 17:00 ya no se aplica a ti, porque ahora eres tu el gerente general, y ahora tu trabajas todo el tiempo. Es fácil ser encargado de limpieza, porque puede irse a las 17:00. Cuando trabajas como empleado, a veces podrás salir a almorzar y tardar casi dos horas, porque casi nadie se dará cuenta. Pero si quieres progresar debes madurar a la responsabilidad de la libertad, porque hay un costo.
Cuando Jesús comenzó su ministerio, de pie en la sinagoga de Nazaret leyó del libro de Isaías: "El Espíritu del Señor está sobre mí, por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres; me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón; a pregonar libertad a los cautivos y vista a los ciegos; a poner en libertad a los oprimidos; a predicar el año agradable del Señor" (Lucas 4:18-19).
La terminología utilizada en este pasaje pinta la imagen de alguien que visita una prisión y encuentra que todas las puertas están abiertas pero ve que los prisioneros permanecen dentro. Jesús dijo que había venido para pregonar la libertad a los prisioneros. Las puertas de la prisión estaban abiertas, pero los prisioneros todavía estaban sentados dentro de sus celdas. Estaban contentos: como muchas personas y naciones hoy, de que la puerta estuviera abierta. Se sentían orgullosos de ello. Pero aun así seguían sentados sobre sus catres en la celda. ¿Por qué? Porque en la prisión la comida es gratis. Cuando se está en prisión, alguien más paga por la ropa, la energía eléctrica, la televisión, etc.
Cuando una persona nace de nuevo, el Espíritu de Dios "re-crea" su ser interior y habita allí. Pero la libertad que llega a nuestra mente y nuestras acciones depende enteramente de nosotros. Somos libres de salir de nuestra celda, y somos libres de permanecer allí, porque de acuerdo al evangelio de Cristo nadie es puesto en libertad automáticamente.
jueves, 16 de octubre de 2008
Libera tu potencial
Para liberar ese potencial que Dios nos ha dado sigamos estas claves:
Tomar la iniciativa. El que pide, halla; el que busca encuentra, dijo Jesús. Debes salir, pedir, hablar, llamar, abrazar, no esperes que las cosas sucedan: ¡Provócalas! Debe moverte hacia tu objetivo y sin duda alguna contigo se moverá el Señor para respaldarte. Debes tener la valentía para arrebatar tus bendiciones y eso solo se logra cuando das el primer paso. Dios quiere que tomes acción, que te levantes temprano, que lo busques, que arrebates tu bendición.
Crecer sin contaminarte. No importa lo que esté sucediendo alrededor tuyo, escapa de todo lo que pueda contaminarte, no te hagas a las costumbres de los demás sino provoca que tu crecimiento influya en que todos a tu alrededor quieran ser como tú.
Interrógate. Hazte preguntas que te muevan, que provoquen la acción en ti, preguntas que sean edificadoras y llenas de energía. Nunca preguntes ¿por qué? sino ¿para qué? Prueba con las siguientes preguntas:
Si tuvieras solo 5 años más de vida ¿Qué harías? Si tuvieras un millón de dólares y solo una hora para gastarlo ¿Qué harías?
Retroaliméntate con tus resultados. Constantemente revisa los resultados de tus acciones. ¿Estás obteniendo lo que querías? Si tus resultados no van por donde tu quieres, debes cambiar de estrategias. Si sigues haciendo lo mismo, vas a obtener lo mismo. Si haces cosas diferentes obtendrás cosas diferentes.
Escucha a Dios. Las pruebas son solamente una ilusión para los hijos de Dios, porque sabemos que el es nuestro escudo, no tememos y estamos seguros que nuestro galardón será grande. Escucha a Dios, pon tus planes y tus objetivos delante de Dios y escucha su respuesta, luego confiésala y ¡ve por tu resultado!
jueves, 2 de octubre de 2008
Poder para Transformar
Todos en alguna ocasión quisimos ser súper héroes, tener algún poder especial y salir volando a derrotar el mal y a “¡Luchar por la justicia!”. La buena noticia es que si tenemos poder, un poder aún superior al de cualquier héroe, superior incluso al de todos los súper amigos juntos: en nosotros tenemos el poder de la resurrección. ¡Sí! Ese mismo poder que sacó a Jesús de la muerte, hoy funciona en nosotros para liberarnos de cuatro grandes problemas que atravesamos todos los seres humanos y que nos estancan y que postergan la realización de grandezas en nuestra vida y en la vida de nuestras sociedades.
El poder de la resurrección opera en nosotros en cuatro ámbitos impresionantes:
1)Nuestro PASADO. ¿Quién de nosotros no ha querido en algún momento “empezar de nuevo”, “hacer borrón y cuenta nueva”? ¡Todos! En nuestra vida o en algún proyecto que llevamos a cabo. Ese pasado con todos sus pecados, errores, olvidos, frustraciones, dolores, etc. Quisiéramos eliminar nuestro pasado y empezar de cero. ¡Buena noticia! Dios ya no recuerda tu pasado. El toma tu pasado y lo hecha en el fondo del mar. No se recuerda de nada. Es más, tu llegas delante de Él y le pides perdón por tu pecado y Él te responde ¿Cuál pecado? Solo nosotros recordamos nuestro pasado. Somos nosotros los que decidimos que nuestro pasado nos estorbe, nos limite. “Olvidando lo que queda atrás… sigo avanzando hacia la meta para ganar el premio que Dios ofrece mediante su llamamiento celestial en Cristo Jesús” (Filipenses 3:13-14). Dios nos dice que es innecesario vivir con esa pesada carga de culpas y recuerdo de errores. Él nos dice que nos perdonó todos los pecados y anuló todo récord de deuda que teníamos que pagar. (Colosenses 2:14).
2)Nuestra MENTE. ¿Realmente quieres transformar tu vida? Entonces tienes que transformar tu pensamiento. Tus pensamientos determinan que sientes y lo que sientes determina como actúas y según cómo actúas, así serán tus resultados. En Proverbios 4:23 se nos exhorta a tener mucho cuidado con lo que pensamos, ya que ello determinará nuestra vida. Así que a mejorar la calidad de tus pensamientos. ¿Cómo? Sencillo. Llena tu mente de nuevos conceptos, de nuevos puntos de vista. Y muy importante, al descubrirte pensando en algo que no te edifica, sino que te puede destruir, sustituye tu antiguo pensar por tu nueva forma de pensar. Que habite en nuestra mente la palabra de Cristo con toda su riqueza. (Colosenses 3:16)
3)Nuestros PROBLEMAS. ¿Quién no tiene problemas? ¡Solo los muertos! Todos tenemos problemas que debemos enfrentar y vencer. Lo que diferencia a uno del otro es cómo enfrentas tus problemas. Cuando un problema se viene encima nuestro, lo primero que hacemos es tratar de resolverlo con nuestra propia fuerza. Dios quiere que dejemos de tratar y empecemos a confiar. No importa cuán terrible sea tu situación, ¡Dios puede cambiarla!
4)Nuestra PERSONALIDAD. ¿Hay algún rasgo de tu personalidad que te gustaría cambiar? No hay problema. Cuando tu aceptas a Cristo, cuando tu aceptas que Cristo more en ti, cuando tu tomas tu decisión de fe, algo sorprendente sucede: eres transformado. Todo lo viejo queda atrás. Eres una creatura nueva. ¡Eres nuevo!
Bueno, ya lo sabes, tienes un súper poder operando en ti. ¿Vas a dejar que funcione? ¡Hazlo y transforma tu vida!
jueves, 28 de agosto de 2008
¡¡¡Procuren el Oro!!!
¡Procuren el oro! Escuchamos esas palabras motivadoras cada cuatro años al llegar otra serie de Juegos Olímpicos. El ambiente se llena de pláticas motivacionales. El orgullo nacional se desborda y los musculosos atletas de todo el mundo buscan el premio a tantos años de entrenamiento: ¡el oro! ¡La victoria! La medalla representa el logro supremo, lo máximo en el deporte. Algo en lo profundo de nuestro ser desea ganar. Salir en primer lugar. Cumplir el sueño imposible. Alcanzar algún objetivo importante.
Pero ¿te has dado cuenta de una cosa respecto a la victoria? Es asombrosamente esquiva. A veces ni siquiera iniciamos la búsqueda porque nunca nos permitimos hacerlo, nuestros pensamientos de victoria casi parecen estar fuera de lugar, dudamos de poder ganar, no sólo en el ámbito físico del atletismo, sino también en el ámbito profesional, e incluso en la vida espiritual del cristiano cotidiano. ¿Has notado qué escaso y aun admirable parece ser el cristiano victorioso?
Estoy convencido de que nosotros los cristianos tenemos a nuestra disposición suficiente poder para superar las limitaciones, los obstáculos y las circunstancias. El Señor nuestro Dios nos diseñó para que fuéramos vencedores, no víctimas. Nunca nos encargó que meramente aguantáramos, que soportáramos con una sonrisa, que avanzáramos con dificultad a paso de tortuga. ¡No! Más bien nos equipó completamente para que ¡conquistáramos de manera abrumadora! por la fuerza de su poder. Nos concedió permiso pleno para unirnos a la filas de sus hijas e hijos victoriosos.
Si estás listo para creer eso y permitir que sea un factor determinante en tu vida entonces te convertirás en un campeón espiritual, un campeón profesional , un campeón en cada área de tu vida.
El camino a la victoria no es un camino solitario, no es como el corredor solitario en la pista tratando de conseguir el oro, tu vas por el camino, vas en pos de la victoria en compañía de aquel por el cual obtenemos la victoria total. (1 Corintios 15:57)
La victoria que deseamos nunca es automática, la pasividad es un enemigo para cualquiera que tiene la esperanza de llevar una vida victoriosa. Es igual de necio que el creyente piense que la conquista “se dará por si sola” que imaginar a un campeón olímpico de pie sobre la plataforma del vencedor mientras afirma: “En realidad nada tuve que ver con esta medalla de oro. Hace pocos minutos miré hacia abajo y allí estaba, colgada de mi cuello”.
¡Qué broma! El cristiano victorioso, al igual que el atleta victorioso, gana porque de manera deliberada y personal está involucrado en un proceso que conduce a la victoria. Sigue tu proceso, no estás solo, tienes segura la victoria porque…
¡Con Dios obtendremos la victoria! (Salmo 60:12)
jueves, 21 de agosto de 2008
HACIA LA META ¡¡SIN TEMOR!!
Para poder dominar nuestra tendencia al temor, necesitamos comprender la diferencia entre la emoción de temor y el espíritu de temor. Dios no da la emoción de temor a todos para ayudarnos a responder a situaciones de peligro. El espíritu del temor proviene de Satanás; él nos da el espíritu del temor para dañarnos.
Las enfermedades han matado a miles, pero el espíritu de temor ha matado a decenas e miles. Nuestras más grandes crisis provendrán del temor al problema, no de la presencia del problema. Los psiquiatras describen al espíritu de temor como fobias, y han identificado setenta y cinco fobias diferentes que producen temor irracional, anormal y paralizante. Este espíritu de temor quebrará tu espíritu, destruirá tus defensas y te desarmará el día de la batalla. El espíritu de temor traerá el terror en tu lecho de muerte. Sin importar cual sea la fe que profeses, si vives con el espíritu de temor, eres un ateo practicante. Pablo les dijo a los primeros cristianos: “Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio” (2 Timoteo 1:7).
El espíritu de temor puede tener cuatro consecuencias dañinas:
1. El temor puede atacar tu mente. Se cuenta la historia de un tipo que a escondidas subió a un vagón que cargaba bananas para viajar gratis a la siguiente ciudad. Se acostó sobre un montón de paja y se durmió. Pero despertó al sentir que algo caminaba por su rostro y sus manos. Se sacudió para alejarlo, pero la cosa seguía allí. Al final, el hombre se levantó, más enojado que asustado. Encendió un fósforo y vio una enorme tarántula. El fósforo se apagó, y la oscuridad le envolvió. Buscó la puerta, pero la encontró cerrada con candado. Golpeó hasta que sus puños sangraron. No hubo respuesta. Cuando abrieron la puerta del vagón a la mañana siguiente, el hombre había enloquecido. No a causa del dolor físico. No porque una tarántula lo hubiera mordido. Enloqueció a causa del espíritu de temor.
2. El temor puede ser contagioso. En un pueblo del oeste, un hombre comenzó a correr por la calle gritando: “¡La represa se ha derrumbado!” Los clientes de la peluquería le oyeron e instantáneamente se unieron a él en pánico, corriendo y gritando: “¡La represa se ha derrumbado!”. Las mujeres que estaban en el supermercado oyeron los gritos y se unieron al grupo. Los policías y los bomberos también lo hicieron. Las calles estaban llenas de gente corriendo y gritando: “¡La represa se ha derrumbado!”. Un anciano corrió tolo lo que pudo, y luego se sentó al costado de la calle. Pensó: “Toda la vida he vivido aquí. ¿De qué represa hablan?”. En verdad, no existía tal represa. No había peligro. Solo había miedo contagiado. Después de unos minutos, todos los habitantes el pueblo volvieron a su lugar, avergonzados y exhaustos a causa de su respuesta a un miedo colectivo.
3. El miedo puede convertirse en una profecía que se cumple por sí misma. Job dijo: “Porque el temor que me espantaba me ha venido, y me ha acontecido lo que yo temía” (Job 3:25). El hombre que teme continuamente por su salud, que vive tomándose el pulso y mirándose la lengua en el espejo, morirá años antes de lo que Dios tenía planeado.
4. El espíritu de temor puede robarnos nuestro legado espiritual. No creer implica que Dios es un mentiroso. Si Dios no es verdad, si no podemos creer en Él, entonces no sirve para ser Dios. No creer es traicionar a Dios. Millones de cristianos que se sientan en la iglesia cada domingo a cantar “La Fe es la Victoria” recuentan en el cielo entre los “cobardes e incrédulos”. Los seis miedos mortales: · Miedo a lo desconocido · Miedo a la muerte · Miedo a los demás · Miedo al fracaso · Miedo a la traición · Miedo a la carencia
Si vencemos a estos seis miedos mortales, dominaremos en realidad al espíritu de temor. Y lograremos ser realmente libres. Así que ¡Hacia TU meta! ¡¡Sin temor!!
jueves, 14 de agosto de 2008
¿¿¿Preocupado???
jueves, 7 de agosto de 2008
¡¡¡Cambia el mundo!!!
jueves, 31 de julio de 2008
¡Eres un Campeón!
jueves, 24 de julio de 2008
¡Alto! ¡Es temprano para abandonar!
La frase: “Persevera y sigue intentándolo”, debe quedar grabada a fuego en tu mente. No te permitas abandonar ningún proyecto una vez iniciado. Puedes decidir no comenzar, pero si comienzas, no puedes abandonar.
Hay personas que logran el éxito porque están destinadas a conseguirlo, pero la mayoría lo hace porque tiene la firme determinación de lograrlo.
¿Conoces tu proyecto divino? Si no lo conoces, vivirás en un estado de perpetua insatisfacción hasta que comprendas con claridad las razones por las que Dios te ha puesto en la tierra.
Muchas personas exitosas han alcanzado sus objetivos, pero no tienen paz, ni gozo, ni sentido de logro. ¿Por qué? Porque la vida, sin que conozcamos nuestro propósito divino, nos lleva a una sensación de vacío, de desilusión.
Dedica un tiempo hoy para examinar tu vida. Si no está controlada por el propósito de Dios, está entonces bajo el control del mundo, de la carne, y hasta quizá de Satanás mismo. Toma la decisión de encontrar el propósito de Dios para tu vida.
Llega un momento en la vida en que parece atractiva la idea de claudicar. Cuando los problemas parecen demasiado terribles… cuando los gigantes parecen invencibles… las montañas infranqueables… cuando la derrota parece inevitable… ¡cuando retroceder parece la única opción! Pero recuerda: ¡Siempre es demasiado temprano para claudicar!
Sea lo que sea que estés haciendo hoy, sigue intentándolo. Las montañas se ven altas solo cuando se las mira desde el llano. Por desgracia, el camino al éxito va ladera arriba, así que no esperes romper ningún record de velocidad. Lo único que podemos intentar cuando todo lo demás fracasa es “comenzar de nuevo”.
Correr más rápido, saltar más alto y ser mejor que los que compiten con nosotros tiene un precio. Los campeones se obligan a hacer lo que no les gusta para poder hacer lo que se debe en el momento de la competencia. Todos queremos lograr el éxito. La mayoría de las personas pasan días y años soñando con el éxito. La gente habla, escribe, visualiza y estudia en seminarios para saber cómo alcanzarlo. Pero no es hasta que uno decide perseverar (resistir hasta el final) para ser el último que queda en pie cuando toca la campana que indica el final del último asalto, que lograremos hacer que el fracaso nos eluda hasta nuestro último respiro.
“Mas el que persevere hasta el fin, éste será salvo” (Mateo 24:13). Recuerda: ¡Siempre es demasiado temprano para claudicar!